Dime tú qué es bello

por admin el 01/03/10 a las 9:57 am

Dime tú qué es bello

La belleza humana nos ha traído de cabeza desde tiempos inmemoriales. Todas las civilizaciones y culturas se han elevado sobre pilares en los que se marcaba qué era bonito, qué gustaba, o cómo se debía ser. Se han escrito millones de libros y se han protagonizado largos y enigmáticos debates sobre qué es bello en las personas, que hace a una mujer más atractiva o a un hombre irresistible.
Lo que sí está claro es que la belleza caduca y espira, cambia con el tiempo y no es la misma, pero además, tiene unos efectos sobre nuestros comportamientos inimaginables. La belleza, es decir, lo que es bello y lo que no, lo que gusta y lo que no, es algo inventado, marcado por la sociedad y sus cánones caprichosos. Una muestra de estos cambios los podemos observar con las Venus esteatopigias y calipígicas. La primera era una figura prehistórica que representaba a una mujer con los caracteres femeninos muy marcados. Según se sabe, evocaban la capacidad reproductora de la mujer y son consideradas como las primeras representaciones eróticas de la sexualidad de la historia. Otro ejemplo de este tipo de representación lo encontramos con las Venus calipígicas, propias de la cultura helenística, que representan a una mujer cubierta con una túnica que se levanta a la altura de las caderas.
Las primeras manifestaciones de la belleza se hicieron a través de representaciones de figuras femeninas con pechos y caderas prominentes que simbolizaban una buena capacidad reproductiva. Para los hombres no se ha variado tanto, el prototipo de hombre masculino y bello no ha cambiado mucho. Por entonces permanecía en vigor el macho con figura marcada por sus músculos y su pelo rizado. Eso era bello en la prehistoria, una mujer representante de la capacidad reproductiva y un hombre que iconizaba la fuerza y virilidad.
Actualmente, la belleza protagoniza las portadas de las revistas, los carteles de las películas, los desfiles de moda… Hoy la delgadez es sinónimo de hermosura, y se está llegando al extremo de usar la cirugía o modificar la dieta hasta límites insalubles para conseguir una figura parecida a la que las/os modelos poseen. Obviamente, todo esto está causando  estragos en la sociedad.
No me invento nada al decir que Cleopatra usaba maquillaje y tenía una dieta estricta. Luego, con los años, poseer una piel pálida significó es sumun de la belleza. La realeza llegaba a tomar arsénico y plomo para conseguir, supuestamente, un cara más blanquecina… ¿Hasta dónde se puede llegar por parecer bello/a? Hoy día la industria del maquillaje es una de las más rentables del mundo, la cirugía plástica está en alza,… y todo por seguir el canon inventado de lo que ahora es bello. Pero ya hemos cruzado la línea, pues trastornos como la anorexia y la bulimia están haciendo estragos con la salud de los/las más jóvenes que quieren tener esa belleza que hoy día es sinónimo de dinero, éxito y popularidad.
Debemos ser un poco más conscientes de que la industria de la belleza tiene siglos de historia. Lo cierto es que no significa nada, sólo representaba símbolos de sexualidad o fertilidad en un comienzo, o éxito social y económico en los tiempos más modernos. Pero todo esto es mentira, una farsa, un reflejo de una mala sociedad que se deja llevar por un canon que intenta hacer que todos/as seamos aquello que no somos. Tan superficial como eso. Seamos críticas y críticos y valoremos lo que de verdad es bello: una mirada que perturba un caricia con el labio mordido, una sonrisa, abrazarse cuando hace frio, saber tararear canciones en inglés o escribir poesía en el viento… o mejor, dime tú, piensa tú, qué es bello.
ACMC
Psicóloga-sexóloga

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