Lo que se ve y no se dice

por admin el 12/06/10 a las 12:43 pm

Lo que se ve y no se dice

Yo le miro, desde lejos, tras una esquina donde me refugio junto a mi vergüenza. Allí me ancla la timidez y el miedo al rechazo. Pero qué guapo es… No puedo remediarlo: me encanta cómo se mueve, cómo acompaña con sus gestos las palabras que, desde aquí, me pierdo…  Me gusta cómo viste, informal pero a la vez ordenado, como si dentro de ese desastre aparente hubiera cierto orden… Me encantaría conocer ese desorden, perderme en él. ¿Pero cómo le entro?, ¿Qué le digo?

¿Cómo seducir?, ¿Cómo iniciar una conversación o una relación social?, ¿Qué decir la primera vez que hablas con alguien?, ¿Cómo ganarte su confianza?, etc. Son lugares comunes por los que todos/as hemos pasado alguna vez en nuestras vidas. Sin embargo, las parejas se hacen y deshacen, las personas se enamoran, se gustan y dejan de hacerlo, y todo parece rodeado de un misterio difícil de desentrañar y entender. El párrafo que da pie a esta reflexión contiene, aunque no lo parezca, la propia solución a este enigma.

Fijémonos como, el sujeto de este relato se fija en la otra persona, destacando el “cómo se mueve, cómo transmite con sus gestos, cómo se viste incluso…”. En cambio, el mismo sujeto que piensa así, a la hora de tener que dar el primer paso para iniciar una conversación, vencer su timidez y no morir en el intento, se preocupa por el “qué decir, qué palabras usar, qué preguntas obviar, qué frases ingeniosas soltar para tenerlo comiendo de mi mano a la de ya…”.

¿Os habéis dado cuenta ya de la diferencia? Lo que nos gusta, enamora, encandila, embriaga y  llama nuestra atención no es el “qué” decir, si no el “cómo”. Está comprobado que las primeras conversaciones que mantenemos con alguien (nos guste esta persona o no), son intrascendentes, baladíes y terminan por olvidarse; en cambio, lo que queda de ellas son la impresión que nos deja la persona, el “cómo” transmite las ideas, el “cómo” se presenta ante nosotros/as. Así, podemos concluir que en los primeros contactos de una relación social los componentes no verbales (el “cómo”), son mucho más importantes que los verbales (“qué”).

Conforme avanza la relación o el contacto con la otra persona, la importancia de estos dos componentes se iguala y el “cómo” decir las cosas es tan importante como el “qué” decir. De ahí que debamos ser conscientes de cuáles son y cómo podemos manejar la forma de comunicarnos con las personas de nuestro alrededor. Hay, en definitiva, componente verbales (el contenido de la conversación) y otros que no son verbales. De éstos los hay de todo tipo: la mirada, la sonrisa, los gestos, la expresión facial, la postura, la distancia o proximidad, la expresión corporal, la orientación del cuerpo, los movimientos del cuerpo, la apariencia personal, etc.

Si aprendemos a manejar y a tener en cuenta todo estos componentes, podremos entendernos mejor a nosotros/as mismos/as, saber cómo se forma la impresión que dejamos en las personas de nuestro alrededor, y sacar mucha más información relevante de los contactos que tengamos. Saber que no hay palabras mágicas ni frases perfectas para iniciar una conversación y tener en cuenta que lo que más transmite en la “primera vez” es más el “cómo” se hace que el “qué” se dice, no ayudará a ahorrarnos malos entendidos y estar más cerca de aproximarnos a la  persona que nos guste y no quedarnos relegados/as a una esquina, con nuestra vergüenza y timidez.

ACMC
Psicóloga-sexóloga

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